Cada sesión comienza con una idea. Puede surgir de algo que le apasiona, de un personaje que inventa, de un objeto especial o de una escena que lleváis tiempo imaginando.
A partir de ahí pensamos el vestuario, la postura, los colores, la luz y todos los elementos necesarios para contar esa pequeña historia.
Una parte se construye durante la sesión y otra toma forma después, mediante una edición artística detallada. Así podemos crear lugares y situaciones imposibles manteniendo a tu hijo en el centro de la imagen.
El resultado conserva sus gestos y su personalidad dentro de un mundo creado especialmente para él.